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14-03-25
Articulo de Luigi Pescarolo

25.03.14 diario El Universo

 

Columnista invitado | Luigi Pescarolo Ycaza (Luigipescarolo70@yahoo.com)

 

¿Por qué se ganan o pierden los partidos? ¿Quién gana o pierde los partidos? ¿Los técnicos o los futbolistas? ¿Los sistemas ganan encuentros?

 

Son las preguntas que constantemente nos realizamos durante un juego. Se dice que los sistemas son principalmente para defender, que eso es lo más importante; o que la táctica en el fútbol sirve para recuperar el balón. ¡Eso no es verdad! Existe táctica para defender y para atacar. Los partidos no se ganan solo recuperando la pelota, corriendo detrás de ella o solo con orden defensivo. Hay que tener claro que en el balompié lo más importante es el jugador de fútbol, su imaginación, creatividad y toma de decisiones dentro del campo, todo esto con el balón. Las escuelas de entrenadores dicen que el fútbol tiene dos fases: cuando tu equipo tiene la pelota y cuando el equipo contrario tiene el esférico. La escuela holandesa de entrenadores incluye una fase más, que es cuando ninguno tiene la pelota. En esta última etapa es cuando el fútbol está lleno de imprecisiones técnicas, en la que no se pueden entregar más de cuatro pases de forma correcta. Para poder entender mejor lo que es realmente este deporte maravilloso debemos unificar conceptos, qué es sistema, táctica, estrategia y sobre todo la filosofía de juego, el funcionamiento o modelo. En esta columna daremos pautas sobre estos conceptos para ir desarrollando una idea futbolística. Hablemos del sistema, que es la distribución de los jugadores dentro del campo y cómo están colocados. Tiene que ser sencillo, equilibrado, flexible, con un centro de gravedad, ofensivo y defensivo. Debe privilegiar el conjunto sobre lo individual. Para que un equipo pueda aplicar correctamente un sistema, el equipo debe realizar de una manera efectiva las transiciones ataque-defensa y defensa-ataque. El sistema lo observamos siempre al inicio de un compromiso y en la reanudación del segundo tiempo, cuando existe un repliegue o cuando se realiza un saque de meta. (Recordar: repliegue en fútbol siempre significa retroceder). Existen sistemas básicos de tres líneas. Por ejemplo: 4-4-2, 3-5-2 , o sistemas de cuatro líneas 3-4-1-2, 4-2-3-1. El arquero no varía nunca su posición, única dentro del campo, por lo tanto, no influencia nunca en la distribución de un sistema de juego. Solo es una referencia, por lo tanto está correctamente expresado si se nombra o no. No existen sistemas defensivos y ofensivos puros solo por su colocación o distribución. Depende básicamente de la característica, calidad e influencia que tiene el jugador colocado en una posición dentro del campo, al que le damos una función determinada. Los sistemas efectivos y la manera de aplicarlos se modifican incluso durante el transcurso de un partido –según el resultado–, las variabilidades del juego y la situación que nos puede presentar el rival. Existen tres tipos de sistemas, que son: Sistemas de ocupación, es decir, los que propician que la posesión del balón, y por lo tanto la iniciativa, la tenga el contrario, fomentando así la creación de espacios libres para aprovecharlos con velocidad, conociendo y explotando de manera perfecta las dimensiones del campo. Sistemas de posesión: cuyo objetivo es mantener la pelota, teniendo la iniciativa claramente con una intención ofensiva y gran exigencia táctica, manteniendo el balón no solo de manera vertical, sino también horizontal. Sistemas mixtos: los que priorizan un juego más equilibrado y menos definido, dependiendo de ciertos matices que presente un partido con uno u otro objetivo. Permiten saber identificar los momentos del juego y la lectura que le puede dar su técnico. Los sistemas han ido evolucionando y principalmente con la realización de las copas del mundo. Es justamente el Mundial de fútbol donde se han marcado con más énfasis los diferentes sistemas a través de la historia. A lo largo de la historia tenemos como principales ejemplos el piramidal (2-3-5) años 20; la WM (3-4-3) desde 1925; el cerrojo con cuatro defensas, en la década del 40; el sistema (4-2-4) en la década del 50; el Catenaccio (4-3-2) en la década del 60; el sistema (4-3-3) Brasil de 1970; el fútbol total (4-3-3) de Holanda a mediados de la década del 70; el sistema (4-4-2) en el Mundial de 1978; el sistema de compensación defensiva (3-5-2) en 1986; el sistema utilizado por Marcelo Bielsa (3-4-3). Se dice que en el fútbol el orden le gana al desorden, eso es evidente; pero como en el fútbol moderno es difícil encontrar un equipo sin orden, debemos decir que al orden solo le ganan las individualidades. De esta manera debemos ratificar la idea de que solo la calidad y creatividad del jugador es la que en un momento determinado marca un desequilibrio. Los entrenadores debemos tratar de tener todos los aspectos del juego programados y coordinados, no dejando ningún detalle sin tener una resolución inmediata. Pero el fútbol es un juego y como en todo juego hay algo de azar. En siguientes columnas seguiremos analizando aspectos como la táctica, el funcionamiento, dentro de esta, el achique, repliegue, presión y muchos otros factores para sacar como conclusión ¿por qué se ganan o se pierden los partidos de fútbol? Existe táctica para defender y para atacar. Los partidos no se ganan solo recuperando la pelota, corriendo detrás de ella o solo con orden defensivo.

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